Cristina, Massa y Scioli, la pelea por el liderazgo del PJ

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Sergio Massa logra a base de diálogo un mejor posicionamiento dentro del PJ que Scioli o Cristina.

Luego de 4368 días, el kirchnerismo se transformó en oposición, algo a lo que no están acostumbrados y que, a simple vista, no les sienta bien. Ejemplos de esto son las declaraciones cotidianas de los referentes del movimiento, con críticas superficiales, poco punzantes y muy cargadas de rencores. Inclusive, se oyen y leen críticas suaves para evitar las embestidas de la opinión pública. Algo que me llamó la atención fue la charla que dio Sabbatella en las playas de Villa Gesell (ex-casa de Boudou), que por problemas de conectividad no se pudo transmitir en vivo. Esto demuestra a ciencia cierta las falencias del gobierno para con su relato, aunque estén “resistiendo con aguante”. Pero no nos desviemos del tema central y hablemos del futuro del Partido Justicialista (PJ).

Hoy, la oposición más importante se encuentra en una gran disyuntiva. Aclaro que cuando hablo de oposición, estoy hablando del Partido Justicialista (PJ), y no de diversas líneas internas o nombres propios sufijados por “ismos”. Lo cierto es que este partido político, surgido a mediados de los 40´, necesitó siempre de un caudillo o conductor que aplique el verticalismo; por ello estamos acostumbrados a escuchar peronismo, menemismo, duhaldismo o kirchnerismo, como sinónimos de “Justicialismo”. (N.d.A.: por suerte no hubo sciolismo).

El futuro del PJ está en juego. Desde las PASO se comenzaron a observar movimientos internos, algunos más “saltimbanquis” que otros, y todavía se pelean en varios frentes por lograr conducir un partido político que supo reconstruirse luego de varias destrucciones. Las decisiones que tomó Cristina Fernández de Kirchner durante los últimos 4 años de gobierno obligaron a demarcar una interna con un PJ “disidente” y un PJ “oficialista”, conocido como Frente para la Victoria (en adelante, FPV) o kirchnerismo. A su vez, fiel a su estilo, el verticalismo aplicado a la hora de definir los candidatos para gobernador y presidente (entre otros), dejaron una grieta bien marcada en el interior del FPV. Éste fue el inicio de la ruptura del núcleo fuerte kirchnerista. Por un lado, está la ex presidente y su séquito (léase Fernández, Kicillof, Máximo Kirchner, De Pedro y Larroque), mientras que, por el otro, se encuentran los denominados “separatistas”, políticos que pasaron de ser genios a ser de la peor calaña (según los primeros) en un abrir y cerrar de ojos. De este último lado están Uribarri, Randazzo y Domínguez, entre otros.

Scioli, Massa y las incógnitas del PJ

Un párrafo aparte merecen los dos grandes nombres del PJ que estuvieron en boca de todos hasta el 22 de noviembre, Sergio Massa y Daniel Scioli. El segundo estuvo muy identificado con la continuidad del kirchnerismo, mientras que el primero sigue construyendo el massismo. Scioli parece haber perdido las chances de continuar una carrera política propia, debido a su incapacidad de diferenciarse del modelo reinante durante el último tramo de la campaña electoral. Me quedan grandes dudas de qué hubiera sucedido si Scioli no participaba de la campaña del miedo. Pero del “que hubiera sucedido si…”, no se vive. Retomemos. Sergio Massa (UCeDé en los 90), por otro lado, estuvo en las huestes del kirchnerismo hasta 40 días antes de las PASO del 2013, momento en que decidió tomar un rumbo diferente al oficialismo de ese entonces, creando el Frente Renovador. Esto le permitió crear su propia quinta, siendo hasta ahora, el presidente del frente. De nuevo incursionamos en el pensamiento caudillista del PJ de los “ismos”; ahora es el turno del massismo.

Amén de lo anterior, hay grandes peleas por el liderazgo de la oposición, ya que, quien se quede con las riendas, será el próximo contrincante electoral del macrismo en el 2019. Algunos hablan (gente de La Cámpora y sus madres) de “#Kicillof2019”, otros creen (otras personas dentro de La Cámpora y sus madres también) que “#Máximo2019” será la continuidad del ciclo. Por allí se escucha que Lousteau es un buen candidato (por lo pronto está “exiliado” como Embajador en los EEUU, aunque aprendiendo mucho), y muchos piden que “#VuelvaAltamira” a la izquierda.

Lo cierto es que, los que hoy gobiernan, han tomado la decisión de abrir la cancha -algo a lo que no estamos acostumbrados- y a las claras está que el presidente invitó a sus dos máximos contrincantes electorales, Scioli y Massa, a la cumbre de Davos. De ellos también depende el rumbo que tome nuestro país, si seguimos con los personalismos o si la Argentina se presenta ante el Mundo no como un Gobierno, sino como un Estado. Massa parece haberlo entendido aceptando la invitación (marcándole la cancha a Scioli). Veremos qué decisión toma el kirchnerismo. ¿Trabajará en equipo para poner a la Argentina donde se merece, o se quedará dando charlas de autocomplacencia en parques y playas, para todos y todas?

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