Macri y los desafíos de gobernar en minoría

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Mauricio Macri tiene minoría en ambas cámaras del Congreso y tendrá que consensuar con la oposición.
Macri buscará acuerdos con la oposición para superar una situación de minoría en ambas cámaras.

El 10 de diciembre de 2015, Mauricio Macri se convirtió, luego de casi 70 años, en el primer presidente de la República Argentina que no pertenece a ninguno de los dos grandes partidos que nos gobernaron durante las últimas décadas, la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista. Más allá de haber ganado el ballottage por una ajustada diferencia, la coalición electoral Cambiemos (PRO+UCR+Coalición Cívica) pudo en octubre ganar algunas cuantas bancas en Senadores y Diputados. A fin de cuentas, sin embargo, sigue siendo minoría en ambas cámaras, algo inédito desde 1916, cuando se instauró la Ley Sáenz Peña y el consecuente voto universal, secreto y obligatorio.

Lo que podemos decir es que frente a esta situación de minoría que tiene el presidente Macri, éste y su grupo de asesores han hecho una buena lectura de esta desventaja política con la que se arranca desde el vamos. En todo caso, para poder aprobar leyes en el Congreso se necesitará de mucha negociación y expertise político, cosa que no es tan fácil de construir y de conseguir en el corto plazo. Estará por verse si se logra este primer objetivo, pero el panorama por el momento es esperanzador.

Con respecto a la situación en las provincias, la desventaja no es menor. Cambiemos sólo cuenta con las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Corrientes, Jujuy y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien son distritos de peso económico y electoral importante, son pocos en relación a las 24 provincias que componen nuestro país. Las reuniones con los gobernadores de distinto signo político han comenzado desde la hora cero, y por lo que se ha visto hasta ahora, la cooperación entre las provincias y la Nación tiende a ser muy promisoria.

Más allá de negociar su situación de poder, y de jugar al juego de la política con las provincias y con el Poder Legislativo, el presidente Macri ha tomado desde mi punto de vista una decisión muy acertada para un presidente en situación de minoría: tratar de acercar a otros sectores políticos que no integran la coalición Cambiemos, así como también distribuir los cargos de manera justa y equitativa según el peso electoral y político que tienen los socios de ésta coalición. Si bien los grandes ganadores del gabinete han sido los dirigentes que provienen del PRO por pertenecer a lo que llamamos en la ciencia política “partido pivote” de la coalición, la UCR y la Coalición Cívica de Carrió han conseguido importantes cargos dentro del ejecutivo nacional. Veamos algunos de ellos:

UCR: fueron designados el riojano Julio Martínez (ministro de Defensa); el formoseño Ricardo Buryaile (ministro de Agroindustria); el cordobés Oscar Aguad, puntal fundamental de la coalición Cambiemos (ministro de Comunicaciones); el tucumano José Cano, a cargo de la unidad Plan Belgrano (importante obra de infraestructura que promete desarrollar el tan postergado norte argentino); la chaqueña Aída Ayala como secretaria de Asuntos Municipales; el chubutense Mario Cimadevilla como secretario de Estado para las causas Amia y Nisman y el santafesino Albor Cantard como secretario de Políticas Universitarias (bastión histórico del radicalismo). Otros miembros del centenario partido han sido designados en distintos gabinetes ministeriales y directorios de organismos estatales.

Coalición Cívica: el porteño Alfonso Prat-Gay (ministro de Hacienda y Finanzas). Si bien estaba algo distanciado de Carrió, sigue perteneciendo a la Coalición Cívica. El diputado Fernando Sánchez estuvo cerca de ser presidente de Lotería Nacional, pero Carrió le pidió expresamente sostener la coalición Cambiemos en el Congreso.

Con respecto a otros partidos que no integran Cambiemos, el presidente ha sido abierto y designó a varios dirigentes de distintas extracciones partidarias dentro del gabinete. Por ejemplo, el kirchnerista Lino Barañao fue confirmado como ministro de Ciencia y Tecnología. Veamos otros ejemplos:

Frente Renovador (PJ no kirchnerista): el cordobés Gustavo Santos (ministro de Turismo), el porteño Jorge Todesca (al INDEC, nada más y nada menos), el porteño Alberto Abad (titular de la AFIP), el bonaerense Adrián Pérez (designado secretario de Asuntos Políticos -cargo clave para la ansiada reforma electoral-) y el tucumano Domingo Amaya (secretario de Vivienda y Hábitat).

GEN: los bonaerenses Gerardo “Jerry” Milman (secretario del Consejo de Seguridad Interior) y Danya Tavela (subsecretaria de Políticas Universitarias).

Ante la evidente falta de recursos humanos con la que debe lidiar todo partido que pretende “salir” de la Capital Federal para gobernar, nada más y nada menos, que la provincia de Buenos Aires y la Nación, Mauricio Macri ha tratado de consolidar su coalición de gobierno otorgándoles cargos relevantes a sus aliados de la UCR y la Coalición Cívica. También, para diferenciarse del kirchnerismo, ha decidido dejar el sectarismo de lado y convocar a peronistas no kirchneristas y a progresistas vinculados con Stolbizer. Considero que esto es un paso fundamental para darle materia gris y sustento político a este nuevo gobierno (acusado muchas veces de tener actitudes más gerenciales que políticas), así como para poder sostener esta coalición electoral y convertirla en una coalición de gobierno (o como dijo Carrió, en una coalición parlamentaria) ante un escenario de minoría y (supuesta) debilidad frente al Congreso y las provincias. Veremos con el correr de los días qué ocurre, pero la apuesta ya está hecha.

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