Alfonsín, siete años sin el padre de la democracia

El 31 de marzo de hace siete años y a los 82 años, moría en su departamento de siempre el ex presidente Raúl Alfonsín, llamado “el padre de la democracia”, ya que fue el primer presidente luego de la dictadura y uno de los que mas hizo por recuperarla, decente, de conducta intachable, demócrata como pocos, ejerció el gobierno en condiciones difíciles, debiendo lidiar con varios frentes muy complicados, por un lado recibiendo una herencia traumática proviniendo de quien provenía, heredaba una democracia incipiente con demasiadas deudas, su objetivo principal era sin dudas consolidar la democracia luego de años aciagos para el país, los militares no ejercían el gobierno pero aún mantenían cuotas de poder y el lo sabía, más allá de los riesgos que aún esa naciente democracia corría no le tembló el pulso para juzgar a los genocidas de las primeras juntas militares, creo la CONADEP, que liderada por Sábato investigólas torturas y crímenes cometidos en los años pasados.

La construcción de un Estado de derecho y subordinar a los poderes corporativos no eran tarea fácil, tal vez se equivocó al pensar que los problemas políticos eran más graves que la crisis económica y confió en que estos se superarían con mas y mejor democracia, imaginó una clase dirigente a la altura de los graves problemas y tal vez ese fue su error.

Privilegió la libertad de expresión, la libertad de opinión, el pluralismo, condenó la censura, impulsó la educación, agiornado a los tiempos que corrían promovió la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida, esto entre otros temas importantes y demandados por la sociedad.

Impulsor y cofundador del MERCOSUR imaginó una Latinoamérica unida y grande para negociar en condiciones dignas con los poderosos del norte y de Europa.

Cerró un capítulo de tensión con Chile al resolver el tema limítrofe que ponía en serio riesgo a nuestro país y al país hermano, y que podría haber desencadenado en una confrontación entre ambos.

La crisis económica fulminante del último tiempo de su gobierno con hiperinflación incluida, el pacto de Olivos que permitió la reforma Constitucional de 1994 que habilitaba la reelección de Menem, la crisis de Semana Santa que lo obligó a pactar con los militares golpistas las leyes de obediencia debida y punto final tal vez sean los hitos más negativos de su gestión.

Transcurridos ya casi 33 años de democracia se lo valora cada vez más, su calidad humana, su dignidad, su honestidad, su don de estadista, estoy convencido que son valores muchísimo más que cualquier error que pudo haber cometido.

Mi homenaje y recuerdo para Alfonsín, este gran hombre que aún hoy me sigue emocionando

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