Brexit: ¿el fin de una era?

Los orígenes del término Brexit parecen remontarse a 2012, cuando estaba en boga Grexit, utilizado para especular sobre la salida de Grecia de la Unión Europea en los momentos más intensos de la crisis en ese país. La pregunta inicial planteada por el gobierno británico fue la siguiente: ¿Debería el Reino Unido seguir en la Unión Europea?

Historia de Inglaterra dentro de la UE

La Unión Europea es una asociación económica y política de 28 países, en la cual, Reino Unido entró a formar parte de lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973. Luego de cambiar las condiciones de ingreso a la comunidad, celebró un referendo en 1975 sobre la permanencia y los británicos votaron a favor de permanecer dentro de la CEE. Pero cuando en 1985 se creó el espacio Schengen, formado por 26 países que han abolido sus fronteras internas, decidió mantenerse al margen. El miedo de un masivo ingreso de inmigrantes era todavía un miedo latente en la veterana población inglesa. Aunque en 1993 se integró al mercado único europeo, que promueve el libre movimiento de bienes y personas, no adoptó el euro y manteniendo su propia moneda, la libra esterlina. Durante muchos años, el Reino Unido mantuvo una relación compleja con la UE, con la cuestión de la independencia contra la centralización de las decisiones.

A principios de 2016 el primer ministro Cameron negoció nuevas condiciones “especiales” para el país en caso de que los británicos decidan permanecer en la UE, hecho que poco pudo lograr convencer a los británicos de permanecer. Entre ellas, la protección de la City de Londres como centro financiero frente a las regulaciones europeas.

Actualidad del Brexit

El referendo no es vinculante para el gobierno británico. Los parlamentarios podrían bloquear el Brexit, pero sería difícil superar ese escollo. La celebración del referéndum no fue sencilla para los británicos, que en su mayoría, esperaban una decisión política del parlamente.

Los que estaban a favor de celebrar una votación argumentaron que la UE ha cambiado mucho en las últimas décadas y que tiene cada vez más control sobre la vida diaria de los británicos. Control sobre la inmigración, la defensa de la soberanía nacional y el orgullo por un carácter británico insular son alguno de los hechos que marcaron la posibilidad de realizar el referendo. La derechización de la población no es un dato menor de los últimos años y en las últimas elecciones mostró un avance de la derecha ultranacionalista, que se consagró con un 13% de los votos.

Breve realidad económica de Inglaterra en la actualidad

La economía del Reino Unido es la segunda más grande de la Union Europea y la sexta economía del mundo. El PBI del Reino Unido es cercano a los 2,5 billones de libras esterlinas (medición europea). Los últimos años desde la crisis de las sub prime, el crecimiento del PBI se sostuvo entre 2% y 3% anual, durante casi 7 años. La inflación es siempre inferior al crecimiento del producto, lo que muestra que el aumento generado es por productividad. El 35% del PBI se traduce en recaudación  impositiva.

Aunque es un factor histórico importante,  la industria solo representa el 20% de valor agregado de los ingresos totales del Reino Unido. En la industria, las principales actividades son la maquinaria, el material de transporte (vehículos, ferrocarriles y aeronáutica) y los productos químicos. El alto desarrollo tecnológico y las grandes sumas destinadas a investigación hacen que la economía británica goce en estos de buena salud. El restante es representado en medida casi nula por la agricultura (0,7%) y en gran medida por el  valor agregado del sector servicios (78,4% del PBI).

La agricultura se encuentra mecanizada a gran escala. Sus principales producciones son de papas, remolacha, trigo y cebada. La ganadería es también significativa, sobre todo la ovina y la bovina, siendo un gran productor europeo de lácteos.  El sector servicios se destaca por la existencia de la Bolsa y los servicios financieros y bancarios y compañías de seguros. La Bolsa de Londres es la segunda plaza financiera mundial tras la de Nueva York, y la capital británica es la ciudad europea con más actividad en el mercado de capitales. La otra gran capital financiera e industrial del Reino Unido es Edimburgo, donde se sitúan importantes empresas del país y mundiales. Una de las problemáticas que padece desde hace más de 20 años es la balanza externa negativa en casi 2 puntos porcentuales.

Respecto a indicadores socioeconómicos,  el nivel de desempleo es de 6,7%, siendo la mitad de la tasa de la zona euro. Una gran parte de los desocupados se encuentra en Londres, aunque también en la ciudad de Edimburgo. Los desempleados migran de los sectores industriales y agrarios del país a los centros de servicios, donde la realidad laboral es más propicia, aunque la rotación laboral es grande.

Consecuencias del Brexit

Las consecuencias pueden ser varias a nivel social y económico. El primer efecto es la desunión del reino unido. Escocia ya anunció que plantea seguir en la UE y desea realizar un referéndum para lograr la independencia nacional y lograr ser un estado propio. Gales todavía es una incógnita. Por lo tanto, la pérdida de poder de referencia del Reino Unido se diluye, con lo que las condiciones de negociación con el resto de la comunidad global cambiarán.

Es menester que a medida que continúe el camino del Brexit, cambiará la política migratoria de Inglaterra, cerrando las fronteras. La inmigración ha sido uno de los temas centrales de la campaña pro-Brexit, que ha anunciado su intención de crear un sistema de puntos para aceptar a inmigrantes. Cada solicitud de permiso de residencia y trabajo será tratada de acuerdo a las habilidades y calificaciones del solicitante. Una vez consumado el divorcio con la UE y el fin de la libre circulación, nada impedirá implementar esta política. Una gran cantidad de jóvenes extranjeros trabajan en el Reino Unido y la única manera de seguir realizándolo es con cambios en la política de integración para con la UE, en el cual, era bastante indiferente en la congregación de Bruselas. La City Londinense podría perder su condición de “pasaporte europeo” y varias empresas como JPMorgan e incluso el gigante británico HSBC anunciaron que trasladarían miles de puestos de trabajo a París o Fráncfort.

La tormenta en los mercados ha movilizado de inmediato al Banco Central Europeo y al Banco de Inglaterra (BOE) y el G-7, aseguraron acto seguido que sus bancos centrales “han dado los pasos para asegurar la liquidez adecuada y apoyar el funcionamiento de los mercados”. El Banco de Londres prepara una inyección de 250.000 millones de libras y el BCE dice que puede colocar más liquidez. Las bolsas a nivel global se han desplomado el día de confirmación de que el Brexit había sido el vencedor.

La idea de la UE es generar poca tensión en este asunto para no caer en cambios bruscos de comercio en la región, aunque se sabe que será dificultoso. Es imposible todavía predecir el impacto que generará en nuestras tierras, sin poder vislumbrar que cambios económicos y sociales generará la aplicación del Brexit. Pero hay que estar atentos, que no impacte negativamente en los acuerdos comerciales que posee nuestro país y el Mercosur con la Unión Europea y particularmente, con el Reino Unido.

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