¿Cae EEUU y  asciende el resto?

Tras la caída de la URSS, Estados Unidos se convirtió en la última superpotencia del mundo, en el último hegemón con un alto grado de poder político, económico y social en el sistema internacional (soft power). Este poder hegemónico de EEUU se pudo constatar en la guerra de Irak y la guerra de Afganistán, con grandes rasgos de unilateralidad e imperialismo en el gobierno de Bush Jr.

“La unipolaridad y la hegemonía estadunidense es duradera y pacífica, debido a que los demás países, no tienen las mismas capacidades materiales y económicas para balancear su poder”, Wohlforth, William (1992)

Sin embargo, la distribución de poder, especialmente en lo que respecta a lo económico y a influir en la agenda internacional, está cambiando… nos estamos acercando a un mundo multipolar y alejando de la “dominación y la unipolaridad” estadounidense, porque el centro de crecimiento o importancia económica se encuentra actualmente en  Asia-Pacífico.

¿El resto? ¿Quiénes son?

Los países en ascenso son China y Rusia. El primero, por ser la economía más activa y dinámica de los últimos diez años, y el segundo, porque toma cada vez más preponderancia en el sistema internacional. Existen otros Estados que están ascendiendo económicamente (el caso de India) o que tienen preponderancia en el mundo, como Alemania, Japón, Israel, Irán y Gran Bretaña, entre otros. No obstante, no tienen la capacidad de influir en la agenda internacional y contrabalancear el poder de EEUU, como sí la tienen Pekín y Moscú.

¿El ascenso del resto, significará un descenso de EEUU en el tablero mundial?

R C Y EEUU

Tras el fracaso de la travesía de EEUU en Medio Oriente, con la guerra de Afganistán (2001), de Irak (2003) y las consecuencias que aún acarrean esos fracasos, diversos especialistas en relaciones internacionales (como Walter Rusell Mead, David Wikinson, Samuel Huntington, Fareed Zakaria, entre otros) predecían el colapso de la estructura de poder en el mundo. Todos apuntaban a una cosa: EEUU dejaría de ser el gran hegemón mundial y esta situación daría paso a una estructura multipolar con grandes poderes regionales.

Walter Russell Mead, en su articulo “The Return of Geopolitics. The Revenge of the Revisionist Powers” (2014), señalaba que China y Rusia eran Estados Revisionistas, inconformes con su status en el sistema internacional (mundo), por lo tanto, revisaban el status quo (la hegemonía estadunidense). Asimismo, en el año 2008, Fareed Zakaria señalaba en su libro “Post American World” que a medida que los Estados en ascenso incrementaran su poder, EEUU perdería preponderancia.

La geopolítica y el revisionismo siguen los lineamientos del balance de poder, que establece que a medida que  los demás países ascienden o aumentan su poder económico, militar y de agenda internacional, el poder de EEUU disminuye. Esto es totalmente cierto y puede constatarse si realizamos una comparación del poder económico y de agenda de EE.UU en los 90´con respecto al de la actualidad. A su vez, si tomamos en cuenta la potencialidad militar puesta en acción en los 90’ y los primeros años del 2000 (más allá de la política ultra-ofensiva de Bush Jr.), tenemos otro indicador de la pérdida de poder estadunidense.

¿La superpotencia EEUU en decadencia?

Más allá del balance de poder que propician países como China y Rusia, EEUU sigue siendo una superpotencia. El problema de la superpotencia y de Barack Obama, no es sólo el retorno de la geopolítica y el balance de poder, sino también la aparición de problemas que los anteriores mandatarios no padecían, como la pérdida gradual de consenso internacional, la dificultad para controlar y acaparar la agenda internacional, la aparición de nuevos terrorismos (ISIS) y el poder de los terroristas en África y Medio Oriente, que hacen que las guerras sean interminables y altamente costosas.

Sin embargo, aunque la hegemonía de EEUU esté en decadencia, no podemos afirmar que China vaya a ser el próximo hegemón mundial a mediano o corto plazo. Su complejo militar no se compara con el poderío estadunidense o ruso. Económicamente, está atravesando los peores momentos después de muchos años de crecimiento a “tasas chinas” y, hace dos meses, tuvo que devaluar el Yuan, producto del revés económico que le está tratando de implementar a su economía. Asimismo, cabe señalar que la economía China creció gracias a las exportaciones e importaciones realizadas con EE.UU.

De Rusia tampoco se puede afirmar que será el próximo hegemón mundial.Tiene un complejo militar más desarrollado que China, pero no iguala al de EEUU. Asimismo, tiene una economía menos desarrollada que la de China y Estados Unidos y, a finales del año pasado, se encontraba al borde de la bancarrota por las sanciones de la Unión Europea en el conflicto de Crimea.

Si Rusia tiene preponderancia en el sistema internacional, es por la política ofensiva de Vladimir Putin, quién desde el principio de su mandato declaraba, una y otra vez, el poder que debía recuperar Rusia en el sistema internacional. Putin no fue contrario a su idea, ni mucho menos a su discurso con la entrada de Rusia a la Guerra Siria y el anexo de Crimea y Sebastopol.

“Competidores, no enemigos”

La globalización y la interdependencia no sólo generan costos para muchos países, sino que son factores que alteran el mundo, generan cambios y desordenes en él. Por eso, no es ilógico que países que son altamente competitivos y diferentes entre sí, cooperen.

Barack Obama, en esto, se diferencia completamente de George Bush Jr. Busca la bilateralidad y la multilateralidad, generar lazos económicos y encontrar soluciones conjuntas. Tal vez por la situación que atraviesa el mundo en la actualidad, por la disminución de poder de EEUU o porque es demócrata, lo cierto es que Washington sabe que necesita de la cooperación de Pekín y viceversa. Ambos saben que se necesitan el uno al otro para crecer y mantenerse. Por eso, no es ilógico que hayan firmado diversos acuerdos económicos, militares y hasta uno cibernético, cuando es sabido que los chinos son los que roban y hackean información comercial de las empresas estadunidense y del personal del Estado federal.

Si bien la cooperación entre EEUU y Rusia no iguala a la de EEUU y China, o Rusia y China (especialmente en lo que respecta a acuerdos económicos y energéticos), ante un problema en común, Washington y Moscú no dudan en sentarse, negociar y acordar. Un claro ejemplo de esto fue la coordinación de los bombardeos y aviones en la Guerra Siria, contra un enemigo en común, el EI (Estado Islámico).

Sin embargo, aunque estos países saben que se necesitan mutuamente, también son competidores. China al igual que Rusia, son parte de los BRICS, un bloque económico con potencias emergentes que excluye a EEUU. Asimismo, este último país firmó, hace pocos días, un acuerdo Transpacífico, que excluye tanto a Rusia como a China y que fue suscripto por doce países que representan el 10% de la población y el 40% del PBI mundial. Sin olvidar que cada vez que pueden, se presumen mutuamente sus influencias y su poderío militar.

La geopolítica y el balance de poder son una realidad de la dinámica con la que se mueven los países en este mundo cada vez más caótico, desordenado e interdependiente. Sin dudas, China y Rusia intentan balancear o equilibrar el poder y la preponderancia de EEUU, pero no por esto, EEUU ha dejado de ser la superpotencia mundial. Aunque el mundo actualmente mire más hacia el este, sigue mirando hacia el norte para resolver sus problemas.

 

 

 

 

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