Caso Niembro: ¿Una caja de pandora o un ejemplo a la sociedad?

Hace un par de semanas nos enteramos de que Fernando Niembro, famoso periodista deportivo y candidato a diputado nacional por el PRO en la Provincia de Buenos Aires, tenía un contrato millonario que facturaba a través de una empresa al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esta noticia salió de los medios que más pauta reciben del Estado Nacional (léase Tiempo Argentino y C5N) y, al principio, no suscitó mayores inconvenientes, quedó como una de las tantas denuncias contra el PRO y su gestión en la Ciudad, como nos tienen acostumbrados tanto Sergio Szpolski como Cristóbal López (respectivos dueños de Tiempo Argentino y del multimedios Indalo, que incluye a C5N).

Sin embargo, el PRO salió a defender la parada; pero, cuando Niembro concurrió a los medios a dar su versión de los hechos (recuerden cuando habló por radio con Lanata o cuando se presentó al programa de Fantino), de repente, todo el mundo estaba hablando de este escándalo, tanto oficialistas como opositores. Las respuestas dubitativas de Niembro y lo poco convincente que resultó su defensa, dejaron expuesto de manera muy cruda al periodista deportivo; por esa razón, el caso se fue agigantando con el paso de los días y ya no hubo manera de frenarlo. Después de analizar cada una de las opciones que se tuvieron a mano para terminar con el asunto, tanto Macri como el PRO decidieron cortar por lo sano y obligaron a Niembro a dar un paso al costado en relación a su candidatura.

Hasta aquí, los hechos. Ahora bien, veamos algunas consideraciones que dejó este escándalo:

* En política, siempre se dice que no hay que poner como candidatos a las personas que hacen de intermediarios para hacer caja o a contratistas del Estado. Grueso error del PRO, pensar que esto no podría ser un boomerang en el medio de la campaña electoral.

* A Niembro se lo acusó de facturar de manera poco clara al Gobierno de la Ciudad, pero no hubo imputación o acusación alguna ni llamado a declaración indagatoria. A priori, nada ilegal ni fuera de lo común hizo; hay muchas personas que le facturan a los distintos niveles de gobierno (llámese Estado nacional, provincial o municipal) a cambio de prestarles servicios, algunos más o menos claros. Soltarle la mano a Niembro nos hace pensar que éste estaba cometiendo un ilícito, cuando todavía no tenemos indicios claros de que así fuese.

* Hubo también un error tremendo de comunicación política por parte del PRO, que no supo manejar una crisis que se fue agigantando solita. Al principio, se lo apoyó; luego, se le soltó la mano. Nunca terminó de quedar claro cuál era la postura del partido con respecto a este caso. Algunos defendieron a Niembro, otros pidieron su cabeza.

* Después de una tremenda presión mediática por parte del periodismo oficialista y opositor (TN, Clarín y La Nación principalmente, operaron fuerte para que Niembro se bajara, a través de distintos periodistas reconocidos y sus editoriales), y luego de analizar encuestas de opinión (sí, las mismas a las que Duhalde hizo adicta a toda la clase política allá por los ’90) que mostraban una leve baja en la intención de voto de Macri en favor de Massa, se decidió que Niembro “renunciara” a su candidatura.

* El PRO estuvo bien en mostrar ese paso al costado de Niembro, como un ejemplo para que toda la clase política haga lo mismo. Cuando a alguien se lo acusa de algún ilícito, tiene que renunciar a su cargo y ponerse a disposición de la justicia. Fue una movida interesante, contradiciendo bastante a Maquiavelo y poniendo la ética en el plano de la política criolla.

En definitiva, Niembro fue víctima de un carpetazo y el PRO decidió cortar de cuajo este asunto, antes de que tomara ribetes más escandalosos de los que tomó. Digo carpetazo y puntualizo en la figura de Niembro, porque si no tendríamos que ver casos de corrupción mucho más graves e ilícitos comprobados como los de Boudou, Jaime, De Vido y siguen las firmas (donde hay imputaciones y acusaciones en la justicia por hechos delictivos, algunas ya con sentencia firme).

Para algunos, la resolución del caso Niembro fue correcta, ya que se sacó el tema de la agenda mediática y se trató de imponerle cierta moralidad a la cual se debe apegar todo candidato y/o funcionario público.

Para otros, el final de Niembro fue un error ya que va a incitar al gobierno, especialmente a su principal operador mediático por estos días -Roberto Navarro-, a seguir lanzando carpetazos y operaciones de prensa, que vaya a saber uno hasta donde pueden llegar. En ese caso, defender una por una a las víctimas de estas acciones puede llevar a restar esfuerzos al final de la campaña electoral, cuando Macri se tiene que concentrar en forzar el ballotage.

En definitiva, sabremos si el PRO y Macri estuvieron bien o mal en el caso Niembro, exactamente dentro de un mes, cuando tengamos que acudir nuevamente a las urnas.

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