¿Cómo podemos ser distintos y republicanos?, una búsqueda personal

Tal vez, “los amigos”, “los argentinos”, “los familiares”, “los vecinos”, ‘los contactos”, “los compañeros de trabajo”, “los profesionales”, “los que detentan determinado cargo en tal o cual función de gobierno”…

Tal vez, la igualdad es algo muy bueno, vivir comunitariamente sin discriminación, tal vez significa y simboliza “amor y paz”, no a las guerras, no a los odios, no a la “exclusión y marginalidad”.

Si la ontología no existiese tal vez sería prudente una lectura simple del enunciado “plural e igualitario”, Pero si tomamos por ejemplo el plural “compañeros de trabajo o de relación “, y le asignamos valor al dinero en tanto la relación grupal al trabajo o conveniencia’; el valor de comparar mi persona, mis circunstancias y mi producto entre ‘nosotros y ellos’, tal vez podríamos trazar una analogía conque el valor del dinero de un país se mide por su fuerza y capacidad productiva o creativa. Entonces, aún cuando el lenguaje fuese lo único ontológico, hablar de pesos $$$, implicaría una relación ‘medible’ y exigible por la eficiencia, una relación de llevarse bien y valorarse entre plurales e igualitarios como “agente” del exito. ¿Lo plural e igualitario de los “grupos plurales”, cumpliría su misión en cuanto que tan bien trabajan o se relacionan entre sí?.. ¿Tendría un alto rendimiento la cultura si los colectivos plurales e igualitarios se respetasen?…

Tal vez las ideas, el sentido de la contingencia apremiante de la historia y las buenas intenciones son determinantes muchas veces. Tal vez, necesitamos empezar un Lunes a las 7 de la mañana con la “voluntad” de que vamos a lograr conseguir objetivos de paz y prosperidad para nosotros y para nuestros seres queridos aunque la pobreza hace que cueste mirar a los demás. Pero tal vez la maduración de las elecciones personales y grupales o comunitarias, requiere tiempo, para saber que todo no se puede, que hay que fijar prioridades, y que priorizar nuestro propio bien en la relación con Nuestra República   -suponiendo que los vecinos/ciudadanos argentinos son semejantes a los “compañeros de trabajo y de relación”- supone tener claro, cuanto puedo aportar yo, cuanto hay, y cuanto pueden o deben aportar los demás (en ese orden). Tal vez, a partir de ahí, usar el lenguaje para ser plural e igualitario conmigo mismo y con el pueblo.

Tal vez el valor agregado que me da la realidad del “otro”, sea nuestra oportunidad porque, de acuerdo un poco a como valgamos juntos así vamos a estar. Tal vez, el otro es futuro y hacerlo valer más con un producto o servicio que le vendo, con una relación a la que me animo por tener respaldo; es el juntar dos engranajes que se potencian, al menos por un mediano plazo, para pasar más fuerte y tranquilo con “nuestros contratos socio-culturales” (siempre necesitados de revisión pero no por eso menos buenos), es aumentar el círculo virtuoso de la unidad en la diversidad.

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