Control de la inflación, los precios cuidados del macrismo

El gobierno nacional pondrá en marcha dos herramientas que intentarán ejercer un control de los precios, y que consistirán en un nuevo sistema de información en tiempo real y una suerte de relanzamiento de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que buscará evitar conductas anticompetitivas. El incumplimiento de estos controles de precios será multado, y la información será usada por la CNDC para evaluar la competencia en el mercado y sancionar abusos. El control que busca implantar el gobierno es «una herramienta básica» para tener valores referenciales de los productos de la canasta básica.

La realidad es que la inflación hace años que esta fuera de control y los mecanismos aplicados para detenerla no fueron eficaces. El programa precios cuidados funcionaba como una referencia positiva para marcar el nivel de algunos precios de la canasta básica, pero al contar con subas de hasta un 25% anual, no sirvió como un descenso de la inflación. Tampoco funcionaron los controles severos y mafiosos de Guillermo Moreno y menos el control light de Augusto Costa.

Las medidas lanzadas por el gobierno son solo un maquillaje provisorio para intentar apasiguar el impacto de los precios, hasta que se pongan en marcha y muestren su poder de control. La puesta en web no sirve para controlar precios sino para comparar los precios de las cadenas de hipermercado. Que los ciudadanos podamos comparar precios en la web nos ahorra tiempo, no dinero. Para verificar los aumentos de precios y los desmanejos en este sentido debe estar la secretaria de comercio. La respuesta de Miguel Braun, el actual secretario de comercio, es como diría la recordada Lita de Lazzari: “camine señora, camine”, lo que no parece una respuesta sensata de un funcionario. En la misma tonalidad, el ministro de agricultura, Ricardo Buryaile, se refirió al aumento excesivo en la carne: “si la carne aumenta, los ciudadanos no deben comprar”. Otra solución lejana a lo que esperamos de un ministro. El gabinete de Cambiemos debe estar a la altura del manejo del país, aplicando las leyes que existen para defender a los ciudadanos, no dejar librado al “mercado”, a la “libre oferta y demanda”, es decir, a lo que decidan los formadores de precios, como los hipermercados y los frigoríficos.

Los empresarios deben comprender que la aplicación de multas o sanciones no es una persecución política o ideológica. El cumplimiento de las normas y la defensa de los intereses del país existen en todas partes del globo y las grandes multinacionales no aplican los mismos métodos en Europa, por citar algún ejemplo, que en Argentina, pese a que la ganancia extraordinaria que obtienen en nuestro país es mucho mayor que en otros países del continente europeo. Los movimientos al borde de lo legal que realizan en nuestro país como promociones dudosas o engañosas, suba de precios antes de las promociones, stock bajo o desabastecimiento no son controladas por el estado y la secretaria de comercio debiera también estar atentos a esto. Además, ejercen mecanismos de presión a productores a los que les pagan migajas, que luego llegan a las góndolas con precios exorbitantes. Lo mismo realizan competencia desleal con pequeños competidores, como lo realiza Carrefour con los Express, para competir de cerca con los supermercados chinos, con una gran cantidad de marketing y publicidad, pero con precios hiperinflados, inclusive superiores a los hipermercados de la misma cadena.

Se viene el control ciudadano frente al aumento de precios y la inflación

También los consumidores debemos ser más cautos y conocer nuestros derechos a la hora de comprar y saber que podemos acceder a defensores ante algún mecanismo engañoso o perjudicial. Así como si un precio sube demasiado, debemos boicotearlo automáticamente y reemplazarlo por otro, también debemos hacerlo cuando cambian el packaging, realizan publicidad engañosa, nos cobran más que el precio publicado, entre tantas opciones que podemos dilucidar a la hora de comprar.

La inflación es multidimensional y este fenómeno se da por varios motivos. Hay que comprender que no alcanzan medidas aisladas para frenar la inflación y el esfuerzo debe ser colectivo, no solo de los trabajadores y los consumidores. La presión constante sobre los formadores de precios y sobre los mismos precios, la defensa de la competencia y los mecanismos de especulación deben ser acompañados por una baja sensible y estudiada de la emisión monetaria y del déficit fiscal. Garantizar el crédito y la demanda de los productos necesarios y básicos ayudará a bajar las expectativas negativas de inflación y fomentar el aumento de productividad.

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