Corrales, rejas y patotas para controlar a los leales chavistas

“Hay orden de que nadie se vaya, por acá no se puede pasar” decía uno de los muchachos secundarios que protegían una de las salidas principales de la Plaza Bolívar a la derecha del escenario principal. Sin embargo, no me quiero adelantar en llegar hasta ese punto, porque antes, para llegar hasta ahí, tuvimos que pasar por todo el resto de la Avenida Bolivar.

Ya les conté como era el ambiente, qué pasaba y esas cosas. Lo que no les conté que a partir de 1 kilómetro del escenario principal, había estructuras tubulares que cortaban el paso y funcionaban de corral. Para poder avanzar o retroceder en torno al escenario, uno tenía que ir escurriéndose entre vallas que tenían por encima a gente cómodamente sentada que decía “no nos podemos correr”. Pasar por estas estructuras era una cosa de locos, por huecos de 1 metro cuadrado tratábamos de pasar los que entrábamos y los que salíamos.

Como tuve el incidente con los parapoliciales, borré mientras escapábamos las fotos que me comprometían, pero volvimos más tarde a tratar de retratar las estructuras y llegamos justo a tiempo para documentarlo antes de que terminen de desarmarlas.

Sin embargo, esto no fue lo peor del asunto, como les comenté antes, a la derecha del escenario había un vallado metálico que impedía salir. Lo cual hacía que esto fuese una trampa (muy peligrosa si alguien tenía algún inconveniente de salud por cierto, no había ningún despliegue médico para atender emergencias a la vista y el paso era imposible).

Juventudes Chavistas bloqueaban la salida de la misma gente de Chávez, luego nos agredieron por registrar el hecho. Foto donde se ve la reja metálica que bloqueaba el paso y las cortinas verdes donde antes estaban las juventudes chavistas.

La reja de la discordia filmada

La gente encerrada se insultaba con un grupo de jóvenes que bloqueaba el único punto de paso por la reja comentada. Al ser retratados por mi, preguntaron de qué partido era y al responder que era Argentino, se identificó un señor desde atrás identificándose como miembro del grupo de seguridad del presidente Chávez (con quienes me había encontrado el día anterior). Empezaron a gritar “el gringo de rosa no está con Chávez” y tuve que salir corriendo. Imaginen el vallado anterior. Por suerte Maslatón no quedó inicialmente identificado conmigo, aunque lo amedrentaron a puteadas y lo iban golpeando por atrás a medida que escapábamos.

Lo verdaderamente terrorífico del asunto, es que después de haber pasado vallas saltando, haciendo cuerpo a tierra y pasando como podía (la adrenalina del peligro pone los reflejos de uno a punta, debo confesar) veo que a Maslatón le meten un golpe por la nuca. Me doy vuelta y había 4 chicos de unos 12 años que me miraban fijo y uno dice “y el video dónde está?”, recordé las juventudes hitlerianas y sentí la tristeza más profunda en el alma por ver a chicos de la edad de mi hermanita siendo usados como armas para perseguir a quienes piensan diferentes. Cualquier similitudes con cualquier libro antiutopista es pura coincidencia.

Te imaginás a tus hermanitos, hijos, sobrinos, estudiantes o a cualquier pibe sub 13 atacando a desconocidos y uniformados?
Corrales, rejas y patotas para controlar a los leales chavistas
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