Cuando la sexualidad se usa como defensa en vez de la razón

Tal vez a los que nos gusta cumplir toda la ley, nos encontramos con el problema de las prioridades en la equidad.

La norma aplicable podría llegar a ser una u otra de acuerdo a la realidad, pero cuando no es clara la sustancia que materializa la vida en común tenemos que remitirnos a la naturaleza jurídica e historia del proceso de justicia. Tal vez la búsqueda de “justicia y derecho” forma parte de los actos de gobierno, en “gobernantes” y en ciudadanos. Tal vez conocer el acta de independencia de Nuestra Nación aclara las cosas, donde se lee “Quedan, en consecuencia, de hecho y de derecho, con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias.”

Tal vez en una mente inmadura persiste la creencia mágica, de poder elegir las circunstancias, pero en la adultez se sabe que uno lo que puede elegir es que actitud tener frente a las mismas. Lo que no quita que de dicha actitud puedan cambiar “las circunstancias” para una mejor y mayor justicia.

Tal vez a veces, se opta por seguir el camino de la justicia, olvidando hechos, porque se prioriza el valor de la paz y su consustancial “Seguridad jurídica”. Tal vez “el silencio de Dios” en el orden temporal, es “la violencia”. Donde leemos “hecho delictivo”, puede que nunca juzguemos” acto criminal. Tal vez no es impunidad, sino resguardar una posición defensiva, ante bienes mayores que preservar.

Tal vez la identidad excluida, y la negación sistémica de los marginales o de los marginados, es un llamado de atención a discernir, “cuando y donde” son marginados, y “cuando y donde” son marginales. Al marginado le tendemos una mano de ayuda, al marginal ¿lo metemos preso?. ¿Las circunstancias de nuestra declaración de independencia forman parte de la historia o de la naturaleza jurídica como país que quisimos adoptar?. Puede que las circunstancias, tengan una doble lectura, una desde el poder, y una desde la crítica al poder. La crítica al poder verá los espacios vacíos del o los sistemas, como “violencia” del Estado. La visión desde el poder, tal vez analiza los espacios, como parte de la justicia del Estado, o como incumplimiento a alguna norma.

Tal vez cuando contemplamos las circunstancias desde la sexualidad, entendemos que todo es posible y que todo está permitido. Tal vez cuando entendemos que la razón puede ayudar a posicionarse mejor ante las circunstancias “sin perder derechos, ni en las circunstancias de la justicia”, podemos empezar a co-gobernar el Estado, no “solos”, sino acompañados, por la “Seguridad jurídica”, que autoriza y no excluye el servicio a “los marginales y excluidos”, a “las pasiones libres”, “la creatividad”, “las ideologías”, “el análisis de la-cultura-y-la-realidad”.

Cuando la sexualidad se usa como defensa en vez de la razón
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