Daesh y la destrucción del patrimonio de la humanidad infiel

El ISIS, ahora llamado despectivamente Daesh, es conocido no sólo por atentar contra objetivos occidentales, o islámicos no alineados según su pseudointerpretación del islam. De a poco se siguen develando atrocidades a los derechos humanos a medida que territorialmente retrocede luego de instalarse en un amplio sector de Siria e Iraq (su frente más conocido y desarrollado pero no el único). Entre estas atrocidades se destacan las fosas comunes de cristianos, yasidíes, chiitas, sunnitas “impuros”, esclavos, y desertores.

Otro análisis merece la real dimensión llevada a cabo por los medios de comunicación de occidente sobre este último tema. El daño cometido por ISIS es la sombra del nuevo siglo.

Sin embargo, aquí buscamos mostrar otra de las facetas de Daesh. La destrucción de patrimonios de la humanidad ligados a culturas que por no ser estrictamente de su confesión, o ser apóstatas; merecen ser destruidos por medio de sus “batallones de liquidación” y conllevar una limpieza cultural-religiosa que no se veía (en menor medida) quizás desde los talibanes.

En otros casos, el robo se asoció a esta destrucción y “limpieza”, como fuente de financiación producto del agitado mercado negro de oriente.

Por el lado musulmán las mezquitas y santuarios chiitas fueron un blanco preferido. Pero también los blancos fueron a sunnitas: Mosul (Ciudad devastada), Tal Alfar, Tikrit, Tripoli, Palmira, entre otras.

Vale destacar que algunos de estos templos o santuarios son de referencia para las tres principales religiones, como el del Profetas Jonás y el de San Jorge (Jirjis).

Cualquier otra cultura milenaria no alineada también corrió el mismo destino, sin importar aspecto arqueológico alguno. Las ciudades de Ar- Raqqah, Mosul, Nínive, Palmira (donde los medios hicieron un gran foco), Hama, Alepo, entre otras fueron víctimas de esta limpieza. UNESCO y National Geographic, junto a líderes mundiales tomaron nota de esto e iniciaron campañas para salvaguardar lo que simplemente se pueda.

El cristianismo, siendo minoritario, también sufrió: Deir ez- Zor, Mosul, Tikrit, Tel Nasri, Homs, y demás. Estos hechos motivaron, por ejemplo, a un acuerdo entre el Vaticano y el Patriarcado Ortodoxo Ruso para recuperar los vestigios de la civilización cristiana en aquellos lugares destruidos por Daesh. George J. Marlin, presidente de Board of Aid to the Church in Need USA, publicó en su libro “Christian Persecutions in the Middle East: A 21st Century Tragedy” la destrucción de templos y centros religiosos estimando alrededor de 150 en Siria y 50 en Iraq.

Irene Massimino, especialista en genocidios de la International Association of genocide scholars, destaca en una nota al periódico Página 12 la intención de destruir la identidad del que no es adoctrinado (…) Hay manuscritos, iglesias y monasterios destruidos totalmente.

La misma experta, en otro reportaje manifiesta: ”… el EI lleva adelante un plan sistemático para homogeneizar religiosa y culturalmente a las poblaciones que ataca. La motivación de sus actos criminales tienen como base y motivación la intención de imponer su rígida doctrina y, en caso de no poder hacerlo, de eliminar la identidad religiosa y cultural de esos grupos de personas.

Francisco en su carta al Secretario General de la ONU del 09 de agosto de 2014 manifestó: “… en el norte de Irak, donde los cristianos y las demás minorías religiosas han sido obligados a huir de sus casas y ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto y del patrimonio religioso.”

Posteriormente, el 25 de septiembre de 2015, en su visita a la ONU dijo: “… no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el oriente medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso…”. O bien en su videomensaje a los cristianos de Mosul refugiados: “La violencia afectó también edificios sagrados, monumentos, símbolos religiosos y patrimonios culturales, casi como queriendo eliminar todo rastro, toda memoria del otro.

Daesh es una transliteración del acrónimo árabe formada por las mismas palabras que componen ISIS (Estado Islámico de Irak y Siria, por sus siglas en inglés), es decir, ‘Al-dawla al-islâmiyya fi l-‘Irâq wa l-shâm’

Eliminando la identidad religiosa y cultural es como Daesh busca eliminar a las minorías religiosas infieles o a los musulmanes apóstatas.

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