Despenalización del aborto: no somos los dueños de un nuevo ser

Desde hace más de dos meses, el debate sobre el aborto está en boca de todos y una grieta en la sociedad ha comenzado a abrirse con pocas posibilidades de una cicatrización temprana.

Una porción del pueblo se ha pronunciado a favor de la vida, mientras el otro segmento proclama la soberanía de la mujer sobre su cuerpo. No olvidemos, de un porcentaje de argentinos que aún no tiene tomada posición.

Escuchamos de ambos bandos, como todo tema controversial en nuestro país –ésto es un River o un Boca-, distintos argumentos que parecen justificar lo no justificable.

A pesar de que se esgrime desde el sector feminista más duro, que por sobre todo prima el derecho de la mujer sobre su cuerpo, nuestra normativa jurídica proclama el derecho y la defensa a la vida desde el momento de la concepción. ¿a qué llamamos concepción? Al momento donde se une gameto femenino y masculino, espermatozoide y óvulo. Algunos dirán, eso no es una persona, es un conglomerado de células que no siente dolor, que no piensa, que no tiene conciencia. Pues no, la noticia es otra: está comprobado científicamente que ese cuerpo de células desde el momento cero constituye una identidad única e irrepetible, distinta a su madre, distinta a la mujer embarazada. Esto es un nuevo ser.

El análisis del ADN de ese embrión, demostró intachablemente que el “por nacer” tenía una estructura, o mapa genético, distinto de sus padres, aunque tomando elementos de ambos, para conformar una persona diferente. A las pocas horas de la concepción, ya existe un ser humano real, no es un potencial o futuro humano, es una persona con derecho a vivir. Y no lo dice una idea o definición metafísica, sino nuestra normativa jurídica, apoyada en tratados y convenciones internacionales con fuerza desde nuestra Constitución Nacional.

El derecho a la vida, es constitucional y no es un asunto personal o motivado por ideologías religiosas. Basta consultar en el artículo 75 de nuestra carta magna, que al igual que el Código Civil, dispone la existencia de la persona humana desde el momento de la concepción. Está claro y no hay interpretación válida que desmienta el derecho a la vida desde nuestra constitución. Para ello, se tendrá que pedir la anulación del 75 y barrer con todos aquellos tratados internacionales que protegen los derechos humanos, en especial los del niño por nacer y los nacidos.

Las ilusorias estadísticas, el egoísmo y la ignorancia, han penetrado fuertemente en aquellas mujeres que eligen una solución corta y “sencilla” y además penada, a realmente proteger y respetar la vida. Eso sí, es preferible decir sobre el cuerpo de la mujer y hacer caso omiso al nuevo argentino que ya existe.

Tanto como el sector oficialista y el opositor, han considerado y presentado proyectos para proponer una Consulta Popular, que el pueblo hable y pueda decir –que también pueda decidir-, que no sólo sea responsabilidad de los representantes, que la gente diga lo que tenga que decir.

Una herramienta transparente y democrática, como es la consulta popular, parece ser el sistema más justo en este momento histórico, donde se debate la vida de un futuro niño o niña.

La pregunta es: ¿somos dueños de la vida de un nuevo ser?

Brenda Salva. Periodista.

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