El chisme como necesidad de socialización

Soy descendiente de ucranianos y de italianos. Integré, en una época, la comunidad evangélica eslava de Lanús, vulgarmente conocidos como “la rusada”. La rusada posee una red de espionaje heredadade la KGB y el arte de lograr que todos sus elementos contribuyan al chisme colectivo. Cuando uno está adentro se siente bastante hinchado las pelotas, porque está todo el tiempo expuesto y la vida privada pasa a ser un tema público. No sólo queda uno expuesto, si no que sobre la vida de uno hay 100 apreciaciones de cristianators que predican las virtudes o pecados de tu andar.

Admito que en la época me rompía soberanamente las pelotas y que me parecía algo propio de una manga de infelices. A medida que fui profundizando mis estudios antropológicos, principalmente en el campo de la etnología, descubrí que el chisme cumple una función social clave: es una expresión de la necesidad de socialización mediada por la falta de contenidos vinculantes originales. Sugiero leer al respecto: “Grooming, gossip, and the evolution of languagede Robin Dunbar.

 

En este marco del chisme como forma de canalizar la necesidad de comunicación de un grupo a fin de mantenerlo cohesionado, honestamente, el chisme pierde su relevancia en relación a su contenido y evidencia la necesidad de socialización o bonding del grupo.

Dunbar maneja lo que se conoce como el “gossip hypothesis”, que puede sintetizarse en las siguientes nociones:

“The central argument revolves around four key points: (1) among primates, social group size appears to be limited by the size of the species’ neocortex; (2) the size of human social networks appears to be limited for similar reasons to a value of around 150; (3) the time devoted to social grooming by primates is directly related to group size because it plays a crucial role in bonding groups; and finally, (4) it is suggested that language evolved among humans to replace social grooming because the grooming time required by our large groups made impossible demands on our time. Language, I argue, evolved to fill the gap because it allows us to use the time we have available for social interaction more efficiently.”

“Eventually, even this form of communication (vocalization) would have exhausted its capacity to bond groups. A more efficient mechanism for bonding was needed to allow group size to continue its upward drift. At this point, the vocalizations began to acquire meaning. But the content was largely social: gossip had arrived. This need not have involved any dramatic change, for as the studies by Seyfarth and Cheney have shown, primate vocalizations are already capable of conveying a great deal of social information and commentary. “

Por este motivo trato de abstenerme de chusmear. Supongo que es una cuestión de contenidos. La necesidad principal es la de relacionarse. Si bien uno puede ir refinando la aproximación en función del nivel de información y la formación intelectual del otro, al final del día, nos estamos vinculando y esa es la necesidad fundamental.

Hablar de otros es, en definitiva, la forma más precaria de dar respuesta a la necesidad de relacionarse. Por este motivo, nadie debería ofenderse por un chisme dado que implicaría desconocer que se trata de un acto autorreferencial o endogámico por definición: “Necesitamos amigos y no tenemos una forma mejor de conseguirlos” o dicho de una forma más técnica, es un mecanismo de defensa orientado a cohesionar a un grupo.

Es un tema fascinante cuando se lo aborda desde la óptica antropológica dado que nos permite entender mejor por qué hacemos lo que hacemos. Quizás cuando uno entiende la naturaleza del chisme, tiene la posibilidad de replantearse si quiere o no seguir usando esta función tan primitiva.

En lo personal, prefiero la acción. Que el chisme le quede a quienes no tienen nada mejor que decir o hacer.

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