Esperando 2017: la visión de Federico González Rouco

Para el economista, termina un año difícil, en el cual el gobierno tuvo que enfrentarse a un escenario complejo. Destaca la quita del cepo y el arreglo con los holdouts -mérito de Prat Gay- y afirma que Sturzenegger fue “el funcionario del año”. Resalta también las reformas de la ley PYME y apuesta a una posible reducción del déficit fiscal, que puede cobrar impulso con el blanqueo. Se muestra optimista y estima un crecimiento de entre 2.5% y 3.5%, aunque la prueba de fuego vendría en 2018.

Transitando ya la última semana del año, Federico Rouco comparte su visión sobre lo que vendrá en 2017 en materia económica. Apunta a que la actividad económica crezca y que a partir de año que comienza, se vuelvan más visibles los logros del gobierno en lo que respecta a la inflación, principalmente. Además, opina sobre los desafíos que enfrentarán Mauricio Macri y su equipo, mientras que espera la segunda quincena de enero, cuando arrancará la gestión Trump. De esto y más, conversamos a continuación.

1) ¿Cuál es su balance de 2016?

Creo que fue un año complicado en cuanto a actividad e indicadores, es decir, en cuanto a todo lo “medible”. Se trató de reordenar la economía, algunas cosas se pudieron hacer y otras no. Fue difícil también llevar a cabo las transformaciones que se querían realizar (reforma impositiva, reforma de tarifas, etc.), incluso, en lo que a los servicios respecta, con el Poder Judicial metiéndose, algo que no se había visto nunca.

Políticamente, 2016 fue un año muy difícil con un gobierno sin mayoría en ninguna cámara, con mucho prejuicio y un kirchnerismo todavía fuerte. Trabas que hicieron todo más complejo. No obstante, a pesar de todo, se pudieron realizar los principales cambios, como la quita del cepo, el acuerdo con los holdouts. Todo, durante el primer mes de gobierno, con lo cual el mensaje claramente fue: “esto es distinto”.Y casualmente, la persona a cargo de estos logros fue Alfonso Prat Gay, que actualmente es noticia porque fue invitado a renunciar.

Destaco también la reconstrucción del INDEC, que es un cambio a largo plazo y una ganancia, sin dudas, en términos institucionales y de credibilidad.

En términos de actividad, fue un año similar a 2014, salvo porque la tasa de interés quedó más alta más tiempo y por el ajuste de tarifas. A excepción de estos dos puntos, podemos decir que ambos años fueron muy similares, aunque en 2016, la recesión fue mas larga.

2) ¿Cuáles son -a su entender- los principales desafíos macro y financieros para 2017 y según usted la probabilidad de éxito en superarlos?

Se habla de un 2017 muy bueno. No conozco a nadie que piense que será malo. Mi punto es que más allá de 2017, hay que mirar 2018. Si crecemos en 2018, será una muy buena noticia, porque en 2017 la comparación será 2016, que fue un año malo.

Si miramos hacia atrás, la economía argentina venía creciendo un año, cayendo otro. Hay que considerar entonces que 2017 será un año más fácil, comparado contra un año base malísimo.

Dentro de este contexto, las reformas de la ley PyME junto con la posible reducción del déficit fiscal, que puede cobrar impulso con el blanqueo y que parece un objetivo de 2017, da un muy buen punto de partida para 2018.

Hacia el futuro, espero que esta discusión del chiquitaje del día a día, por decirlo de alguna manera, de mirar todo el tiempo a las cifras de inflación, etc., quede atrás. Tenemos que terminar la discusión en torno a los números para pasar a discutir formas y modelos de desarrollo, sin enfocarnos tanto en las cifras, algo que pienso se dará recién después de las elecciones del año próximo.

2017 será un año que tal vez resulte peor que 2015, en el cual no se podrá hacer mucho, salvo que el gobierno se desdoble y la pata política esté bien y la parte técnica siga trabajando. El problema es que tras un primer año de reordenamiento de la economía, no sé si la gente lo termina de percibir.

Hoy por hoy, los economistas sabemos que las cosas están mejorando, pero no sé si el votante capta lo mismo. Pero pienso que esto de a poco va a cambiar. Por ejemplo, el dato de inflación de diciembre, que saldrá en enero, hará que el guarismo anual baje muchísimo. Y será ahí cuando se sepa que la inflación bajó fuerte masivamente. Y esto, sin dudas, será uno de los activos en términos de elecciones. En paralelo, estimo que la economía crecerá entre 2.5% y 3.5%.

3) ¿Desde la coyuntura externa tendremos viento a favor o en contra? ¿Por qué?

El contexto externo es un gran signo de pregunta y se llama Trump. El punto a saber es qué va a pasar con USA, qué tipo de políticas van a tomar y qué rol cumplirá Argentina en esas políticas.

Si Brasil deja de tocar piso y crece en 2017, será muy bueno (no seria raro que pase), pero puede suceder, como no, porque Brasil sigue estando inmerso en unos problemas muy fuertes.

Respecto de Estados Unidos, todavía no se puede saber si será más proteccionista o eran “bluff” de campaña. En ese sentido, a partir de la segunda quincena de enero, lo veremos y también conoceremos cómo reaccionan los precios de los commodities. Por otra parte habrá que prestar atención a los “riesgos geopolíticos” provenientes de Asia, Medio Oriente, China, Rusia, etc.

De todos modos, aunque lo que pueda pasar desde afuera es una incógnita, Argentina tiene una oportunidad por el potencial que no aprovechó: durante muchos años estuvo fuera del mundo y tiene una productividad marginal de capital altísima. Ahora cuenta con todo lo que no se usó en su momento para crecer más rápido.

En este escenario, el funcionario del año fue Sturzenegger, que logró independizar a Argentina de lo que pasaba en el mundo, dejando flotar un poco al tipo de cambio. Claro que habrá que ver que tan robusto es el tipo de cambio flotante ante la coyuntura externa.

El tipo de cambo real viene subiendo, pero más allá de lo que pase, Argentina tiene competitividad sin tocar el tipo de cambio, con infraestructura, tecnología, impuestos, etc., que no precisan del tipo de cambio. Los factores negativos los puede compensar con mejoras internas, con un límite lógico. Pero hay un margen de mejora para poder capear lo negativo que venga de afuera.

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