Hebe, Schiavoni, y otros indagados: el juez debe procesar

Hebe de Bonafini es la misma que no puede justificar cómo desaparecieron más de dos mil millones de pesos entre la Fundación, la Universidad y los subsidios.

Los fondos administrados por ella sirvieron para pagar sobresueldos a los funcionarios y para enriquecer a unos pocos. Por si ésto fuera poco, las escasas construcciones entregadas -que no superaron el 20%- son de telgopor, que no resisten ni la lluvia ni altas ni bajas temperaturas. Las cuales, hoy, se encuentran totalmente deterioradas.

Hebe de Bonafini es la misma que quizo tomar el Palacio de Tribunales por la fuerza, y que en las épocas en las cuales todavía no tenía conexiones con el Kirchnerismo -y según las propias declaraciones de Sergio Schocklender- se dedicaban a asaltar supermercados o negocios importantes para sobrevivir.

La nota de color, y más grave para los católicos fue cuando tomó la Catedral de  la Ciudad de Buenos Aires  y la utilizó como baño público.

También hay que recordar quién es Humberto Schiavoni, actual presidente del PRO a nivel nacional y director del Ente Binacional Yaciretá, que en su anterior función de titular de Corporación del Sur, contrató a dos empresas misioneras para la construcción de viviendas, en Villa Lugano, Villa Soldati y dos barrios más. Esas viviendas todavía no están pero la plata sí llegó. En esta operatoria también estaría involucrado Nosiglia, «El Coti«.

El día 18 de julio de 2015 murió Marcela Díaz, empleada de la Fundación Sueños Compartidos, quien había denunciado a punteros de Hebe de Bonafini y en especial a Rubén «Pocho» Brizuela por una serie de delitos y además, por aquellos que específicamente se investigan en la causa que tramita muy lentamente por ante el juez Martínez Di Giorgi. A esta testigo la mató una bala perdida -mientras ella se encontraba amenazada y había realizado la denuncia respectiva y así y todo  no la protegieron-. Lamentablemente así terminó. No obstante, la causa no avanza, pese al fallo de la Cámara que imputa a los funcionarios.

La causa de las construcciones de la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo, se encuentra en condiciones de que el juez procese a los indagados.

Esta historia se inicia en el año 2004, cuando Néstor Kirchner a través del Banco Nación-LEASING, le hace entrega a la Universidad y a la Fundación de entre 40 y 50 millones de dólares. A esta suma se le debe agregar los 1.200 millones entregados para «Sueños Compartidos», más los subsidios y el pasivo que hoy asume la Nación.

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