Kuczynski necesita un milagro para pasar Navidad en la Presidencia

El tiempo vuela para el mandatario Pedro Pablo Kuczynski, que mañana tendrá sesenta minutos para defenderse en el Congreso de una acusación por “incapacidad moral”. Será el último alegato antes de un voto que probablemente lleve a su destitución.

Todo va muy rápido para este abanderado de la derecha liberal que asumió el gobierno hace sólo un año y medio, luego de vencer a Keiko Fujimori, la candidata de la derecha populista. Con amplia mayoría parlamentaria, el partido de Keiko, Fuerza Popular, apura el primer juicio político contra un presidente desde la destitución de su padre, Alberto Fujimori.

Pero no todo es lo mismo: aquella vez, la destitución fue por corrupción y violencia tras diez años de poder omnímodo, que concluyó de la peor manera, con Fujimori renunciando por fax desde Japón.

Siendo un hombre acostumbrado a los números, el ex banquero Kuczynski tiene sin embargo las cifras en contra. Fuerza Popular y otros socios de ocasión reunirían fácilmente los dos tercios de los votos necesarios para la destitución, que se resolvería en cuestión de horas. Como una deferencia, le extenderían el plazo de 60 minutos para su alegato final. La sentencia, de todos modos, estaría firmada.

“El fujimorismo nunca reconoció a Kuczynski como ganador en 2016. Tenía la sangre en el ojo. Pese a que votó por ellos en 2011 ganó (Ollanta Humala), pese a que hay un espacio de visión común, sobre todo en economía, pese a todo eso, fue casi declarado un enemigo”, dijo el politólogo Fernando Tuesta.

“Desde el primer día de gobierno, Kuczynski sabía que tenía enfrente una mayoría absoluta que iba a desarrollar una obstrucción a su gobierno -agregó Tuesta-. Tenía dos alternativas: plantear una relación mucho más comprometida con la oposición o enfrentarse a ella, y no hizo ni lo uno ni lo otro. Intentó negar la realidad. El fujimorismo avanzó y avanzó. Sin embargo, quien le dio pie fue el mismo Kuczynski. Vale decir que también es responsable de estar donde está. Porque no habló con precisión, con claridad, sino con medias verdades, algo de mentiras y otra dosis de confusión sobre hechos y fechas”.

Kuczynski quedó acorralado. Por un lado se lo acusa de conflicto de intereses. Su consultora financiera, Westfield Capital, hizo tareas de asesoría para la constructora brasileña Odebrecht, contratista del Estado peruano, cuando él era ministro de Economía. Por el otro se lo acusa de haber mentido sobre ese enredo, que después intentó minimizar. Todo le salió mal. Su mejor defensa fue decir que, mientras era ministro, le cedió el manejo de la consultora a un socio suyo.

Kuczynski quedó acorralado. Por un lado se lo acusa de conflicto de intereses. Su consultora financiera, Westfield Capital, hizo tareas de asesoría para la constructora brasileña Odebrecht, contratista del Estado peruano, cuando él era ministro de Economía. Por el otro se lo acusa de haber mentido sobre ese enredo, que después intentó minimizar. Todo le salió mal. Su mejor defensa fue decir que, mientras era ministro, le cedió el manejo de la consultora a un socio suyo.

Algunos señalan que esas acusaciones no son causal para una decisión tan gravemente institucional como expulsar a un jefe de Estado. “Un país que vaca (destituye) a su presidente, elegido por voto popular, en una semana, ¿qué señal da al exterior? ¿Qué inversionista va a confiar en un país que actúa de esa manera? Parecemos un país bananero, una republiqueta”, dijo por ejemplo el ministro de Vivienda, Carlos Bruce.

Se trata de un juicio de “vacancia”, según denomina la Constitución peruana al juicio político, que permite la destitución del presidente en caso de “incapacidad moral”. Desde la opinión pública, el 57% de los peruanos reprueba la conducta de Kuczynski en el caso que lo tiene en el banquillo desde hace una semana. Pero el rechazo popular se extiende también al resto de la dirigencia política del país, según explicó el director de Ipsos Perú, Alfredo Torres.

“En las encuestas que hemos hecho surge que la gente quiere que se vayan todos. El fujimorismo podría tener una victoria pírrica con esta situación. Podría sacar a Kuczynski, pero al final va a quedar como que ellos forzaron la destitución para su propio beneficio”, señaló.

De ganar la causa “moral” de la oposición legislativa, Kuczynski será reemplazado por el vicepresidente Martín Vizcarra, que gobernará hasta 2021, cuando se completen los cinco años de mandato.

El posible reemplazante de Kuczynski

Carrera: Ingeniero civil, de 54 años, fue elegido por Kuczynski para formar parte de su equipo técnico en la campaña y, luego, para ser primer vicepresidente en las elecciones del año pasado; a la vez, fue ministro de Transportes y Comunicaciones de este gobierno, y ahora también es embajador en Canadá.

Sucesión: según establece la Constitución peruana, si se concretara la destitución del presidente Vizcarra asumiría el poder; en caso de que no lo aceptara, la designada sería la segunda vicepresidenta y actual primera ministra, Mercedes AráozMartín Vizcarra primer vicepresidente peruano.

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