Las promesas de Mauricio Macri deberán esperar

Podría ser un astrólogo o un vidente. Tirar las cartas mayas o las runas antiguas. La futurología puede reducirse a palabrería de señores y señoras de barrio, o a discursos apocalípticos. Sin embargo, la economía no hace futurología, pero realiza pronósticos acerca de cuestiones económicas, que muchas veces son errados y otras veces, no. En esta oportunidad, el pronóstico coincidió con la realidad: las promesas económicas de campaña del presidente electo, Mauricio Macri, tendrán que esperar un tiempo considerable para poder llevarse a la práctica. Marcar la herencia nos ayuda a entender el motivo por el que esas promesas no pueden cumplirse en el corto plazo.

La primera de las promesas de campaña fue el levantamiento del cepo el día 11 de diciembre, luego de asumir como presidente. Una propuesta emocionante con muy poca posibilidad de concretarse en la realidad: el nivel de reservas es cercano a los 25.000 millones de dólares y, sólo este año (sin contar el mes corriente), el Banco Central de la República Argentina (BCRA en adelante) vendió por dólar ahorro (cepo mediante) 6.000 millones de dólares. Pero eso no es todo: hay atrasos de pagos con empresas por USD 9.000 millones (sumados a los atrasos de dividendos, quedaría la deuda en USD 19.000 millones). Si, además, le descontamos el Swap (acuerdo de canje de monedas con el Gobierno de China), las reservas bajarían a casi USD 14.000 millones, y el rojo neto de las reservas del BCRA sería de USD 18.000 millones si le descontamos también los depósitos que no son de libre disposición. Según el nuevo ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, el cepo será levantado cuando estén dadas las condiciones para hacerlo sin perjudicar al país. Por lo que puede esperar hasta 9 meses, siempre que ingresen al sistema un mínimo de USD 35.000 millones, aunque el costo pueda ser elevado.

La segunda promesa de campaña fue que no iba a haber necesidad de que siguiera existiendo la campaña Precios Cuidados, porque la confianza sería recuperada y, por ende, la inflación se reduciría. A pocos días de asumir, debido a algunos dichos de Alfonso Prat Gay sobre el valor futuro del dólar, y una devaluación de por lo menos un 50%, comenzó un espiral ascendente de los precios de entre un 10 y un 20% en casi todos los productos de la Canasta Básica como consecuencia de las expectativas de las grandes empresas formadoras de precios (y el famoso “subimos precios por las dudas”). Estos efectos disparan el nivel de inflación anual a casi un 27%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria aumenta casi un 30% anual. El futuro ministro de producción, Francisco Cabrera, afirmó que tanto Precios Cuidados, Red Compr.ar como Ahora 12 seguirán al menos 6 meses más hasta que se pueda acomodar la situación del país y que el control de precios deje de ser necesario.

La tercera de las promesas que será difícil cumplir en el corto plazo es la del 82% móvil para los jubilados. Como he mencionado más arriba, el déficit fiscal de la Nación es de casi un 5% del PBI. A esto hay que sumarle que la Corte Suprema ordenó modificar el régimen de coparticipación y que, por lo tanto, se le deben restituir fondos a varias provincias, 2 de ellas grandes, como Santa Fe y Córdoba. El fallo tiene efectos retroactivos hasta el 2006, debido a que se declaró inconstitucional la quita del 15% de los fondos de coparticipación que el Estado nacional le aplicaba a las provincias para financiar el ANSES. Esta devolución deberá negociarse dentro de los 120 días siguientes al fallo dictado por el tribunal. Al mismo tiempo, el máximo tribunal montó también el freno a la deducción de 1,90% que el Estado nacional realizaba sobre la recaudación neta total de los tributos y recursos aduaneros a cargo de la AFIP. Estos fallos, que curiosamente se suceden en la retirada del gobierno kirchnerista, dificultan la posibilidad de usar los fondos de ANSES para pagarle a los jubilados, como quiere el presidente electo. Quitarle otras asignaciones a este organismo para satisfacer esta posibilidad es una alternativa que será evaluada.

Con esto no hay que enrostrarle a Mauricio Macri la famosa frase del ex presidente Carlos Menem: “si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie”, sino que hay que ser pacientes y otorgarle un mínimo de 100 días de gobierno para que pueda ir desenvolviendo su plan y, a partir de allí, evaluar si está encaminado a ser una mejor opción para todos los habitantes del país.

La cuarta de las promesas afirmaba que los trabajadores no pagarían ganancias. Sin embargo, cuando los nuevos ministros discutieron acerca de la transición con las autoridades salientes, se encontraron con un panorama totalmente desalentador: el déficit fiscal del país es record y podría llegar a superar el 5% (si contamos los aportes de ANSES y el BCRA llegaría al 8%). Algunas provincias están con problemas para pagar el aguinaldo y los sueldos del mes de diciembre, inclusive.  El ministro de Trabajo designado, Jorge Triaca, anunció que no será posible exceptuar ganancias del medio aguinaldo. El elevado gasto público (cercano al 28% del PBI), fuertemente alimentado por pagos de subsidios, se ha financiado por vía de emisión monetaria, lo que ha impulsado la inflación a una tasa del 25% anual, que se ha recalentado en los últimos días. Pese a todo, Mauricio Macri contradijo a su ministro de Trabajo y anunció que aquellos trabajadores que cobren menos de $30.000 bruto ($22000 en mano, aproximadamente) no pagarán ganancias con el medio aguinaldo. Y que enviaría la ley al Congreso para tratar este tema. Es un signo importante para esperanzarse con que va a cumplir con sus promesas.

Gustavo Cerati inmortalizó: “Tarda en llegar y al final, al final, hay recompensa”. Puede que haya que esperar para la recompensa.

 

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