López y Maldonado, dos desaparecidos en democracia

La lamentable desaparición de Santiago Maldonado está provocando en la sociedad un debate acerca de responsabilidades y culpas, es todo muy confuso, lo que si es cierto es que en el momento de su desaparición se estaba llevando a cabo por parte de la Gendarmería contra los RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) una severa represión.

La Ministra Bullrich asegura que la Gendarmería no es la responsable de tal desaparición.

Pero más allá de este debate acerca de culpas y responsabilidades lo que me interesa remarcar es que está claro que tenemos un nuevo desaparecido en democracia, y esto es claramente de una gravedad institucional inusitada.

La lamentable desaparición de Santiago como no podía ser de otra manera está encuadrada dentro de acusaciones políticas entre el oficialismo y la oposición.

Desde el oficialismo aseguran que están haciendo todo lo posible para el esclarecimiento del caso, desde la oposición aseguran lo contrario y que lo único que está claro es que existe encubrimiento hacia la fuerza que actuó en los incidentes.

El Estado tiene dentro de las muchas funciones la obligación de proteger a todos los habitantes sin distinciones, y desde 1983 hasta la fecha ha habido varios casos de ciudadanos desaparecidos, por nombrar solo al más emblemático y por las repercusiones que tuvo el caso el nombre de Julio Jorge López es el más recordado, haber declarado en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz le valió haber desaparecido sin que nada se sepa acerca de su paradero.

Las distinciones que se hacen entre una desaparición  (Maldonado) y otra (López) es lo que pone en diferentes veredas a macristas y kirchneristas, para estos últimos el argumento es que mientras en el caso López no participó ninguna fuerza de seguridad en su “misteriosa” desaparición, para los primeros la participación de Gendarmería no implicó que hayan tenido responsabilidad en la desaparición.

El caso es que en la desaparición de López si bien ninguna fuerza oficial participó en su secuestro y desaparición, el Estado no cumplió con una de sus obligaciones que era cuidar al testigo, que a las claras era un blanco móvil y pasible de venganza por los genocidas a los que López denunciaba.

En el caso Maldonado la responsabilidad esta centrada en la participación ò no de la fuerza de seguridad y la responsabilidad que le cupo.

En cualquiera de los dos casos y más allá del color político y los matices y diferencias entre una desaparición y otra la responsabilidad del cuidado y protección de los ciudadanos es claramente del Estado.

López y Maldonado, dos desaparecidos en democracia
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