Marina Silva: por tercera vez, la ecologista busca la presidencia de Brasil

Finalmente, la ecologista Marina Silva despejó las dudas y, tras varios meses de expectativas, este fin de semana lanzó su candidatura presidencial para las elecciones de octubre de 2018 como líder del pequeño partido Red Sustentabilidad (Red).

“El compromiso y el sentido de responsabilidad me convocan para este momento”, afirmó Marina Silva, de 59 años, que fue ministra de Medio Ambiente de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2008), senadora por el amazónico estado de Acre (1995-2011), y ya aspiró a comandar el Palacio del Planalto en dos oportunidades.

Tanto en 2010, cuando fue candidata presidencial del Partido Verde (PV), como en 2014, cuando lo hizo en representación del Partido Socialista Brasileño (PSB), Marina Silva logró colocarse en tercera posición con alrededor del 20% de los votos, un capital político muy significativo. Sin embargo, desde entonces Silva ha permanecido bastante al margen de los debates políticos más recientes, ya fueran el impeachment a Dilma Rousseff del año pasado, las denuncias de corrupción contra el presidente Temer a principios y mediados de este año, y la agitada discusión sobre el proyecto de reforma previsional, entre los últimos temas más candentes.

Aún así, las encuestas sobre intención de voto la ubican en un tercer puesto, con cerca del 10% de las preferencias, detrás del gran favorito, el ex presidente Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), con 35%, y del diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Cristiano (PSC), con el 17%. Todavía resta que el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) anuncie oficialmente su candidato presidencial, pero todo indica que será el gobernador del estado de San Pablo, Geraldo Alckmin, a quien los sondeos ponen unos puntos detrás de Silva, con el 7%.

Al anunciar su candidatura el sábado en Brasilia, la reconocida ambientalista llamó a dar un “sabático de cuatro años” en las urnas a los tres grandes partidos, el PT, el PSDB y el PMDB, para superar la crisis política en la que quedó sumido Brasil.

La campaña propiamente dicha comenzará recién a mitad del próximo año y es probable que para entonces haya varios otros candidatos -o que Lula quede inhabilitado para competir si es condenado en segunda instancia por corrupción-, y se tejan diversas alianzas que hoy no pueden preverse, pero los analistas ya apuntan que Silva enfrentará algunos serios desafíos derivados de la poca estructura organizativa a nivel nacional que ha logrado construir la Red desde su creación en 2013. El pequeño partido cuenta con sólo cuatro de 513 diputados, uno de 81 senadores y cinco alcaldes entre los 5570 municipios de Brasil.

La propia Silva reconoció que, con el modelo de financiamiento público de campañas que se estableció luego de los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato, a la Red le corresponderá un minúsculo 0,05% de los recursos del fondo electoral y sólo 12 segundos de tiempo de propaganda televisiva. Incluso con estas desventajas, la ecologista confía en que su tercera candidatura presidencial será la vencida.

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