Ni vencedores ni vencidos

El domingo pasado el PRO ganó mas que una simple elección y ECO se lleva algo más que un modesto segundo lugar. El partido de Mauricio Macri avanzó un lugar importante en la escalera que tiene a Octubre al final del camino. No solo garantizó que su sucesor sea de pura cepa sino que despejó las dudas sobre un posible revés en su territorio. De todas formas, su campaña nacional se vió arañada en el unico distrito que a priori dominaba. Si Rodriguez Larreta perdía, Macri debilitaba su figura en el plano nacional. Si no ganaba en su bastión, ¿Cómo iba a poder triunfar en el país? A pesar de no lograrlo en una primera vuelta y tener que retrasar su campaña nacional 2 semanas más, el PRO triunfó en Capital.

 

Por otro lado, ECO se ubicó como la segunda fuerza más votada en la Ciudad, desplazando al kirchnerismo. Un logro enorme tratándose de un espacio nuevo, que logró captar sensatamente algunos de los pedazos de la rotura del frente UNEN para llevarlos a una plataforma fuerte y con candidatos de peso. Una prueba concreta de que a veces el “Menos es más” se puede aplicar a fuerzas políticas.

 

La gran performance de Martin Lousteau en la elección de la city porteña comenzó con el desafío de representar a un porcentaje del electorado que no se veia seducido por el PRO ni por el FPV. Apostó a su facilidad para comunicarse y acertó. Utilizó inteligentemente las redes sociales como plataforma para transmitir las propuestas y también para enfrentarse a Larreta. Puntualizó en las cosas positivas que había logrado la gestión de Macri y ofreció soluciones para aquellas que no. Transformó la critica destructiva en constructiva, algo que no muchas fuerzas opositoras pudieron lograr en los últimos años. No dudó en ponerse firme cuando lo instigó en temas de salud, educación y seguridad, problemáticas en donde el PRO no se siente cómodo a la hora de responder.

 

Sin embargo, Lousteau tenía una debilidad. La alianza Cambiemos, la cual integran –además de Mauricio Macri- Ernesto Sanz y Elisa Carrio, referentes en su espacio, lo incomodaba. Si a nivel nacional sus partidos son aliados, ¿Cómo iba a poder posicionarse como una alternativa verdadera al PRO en la ciudad? A pesar de intentar diferenciarse desde un primer momento el plano nacional lo acechaba. Para aquellos que veían en el PRO y ECO un modelo viable pero similar preferían votar a Larreta, por la experiencia en la gestión, antes que a Lousteau, al menos en primera vuelta. Una de las posibles explicaciones del margen tan holgado en la primera contienda electoral entre el primero y el segundo (un 20%).

 

No ocurrió lo mismo en el balotaje: la diferencia tan acotada fue sorpresa para todos. Apenas un 3% los separaba. En la primera elección el PRO triunfó en las  15 comunas de la ciudad. En la segunda solo retuvo 6. ECO logró hacer la diferencia en la zona sur y se impuso en 9 comunas de la capital. A pesar de las órdenes de los partidos restantes, el voto en blanco superó apenas el 5%.

 

“Con Balotaje ganamos todos” decía uno de los eslogans de la campaña de Lousteau, en parte, así fue. El PRO ganó la elección en el cuarto distrito más poblado del país. ECO ganó experiencia y dio un primer paso importante para el futuro.

 

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