Opinión, psicosis y violencia estética

La psicosis de opinión sucede cuando nuestro objeto de opinión está en lo que quiero lograr que opinen «los otros», y doy por sabido que «nosotros» pensamos ésto y aquello. Cuando se quiere cambiar la opinión de un colectivo social o generar repercusión en el mismo se puede no obrar ética/sanamente, por ejemplo cambiando el significado de las palabras que ese «colectivo» emplea para sus símbolos. La palabra «que» puede hacer referencia a algo ontológico y yo no creer en la metafísica, pero negar la palabra «tan» (como símbolo) cuando la usamos para comparar en un juicio valorativo dos realidades, tal vez más que de un problema contra la metafísica estamos teniendo un problema ontológico.

La «violencia estética» tal vez sucede cuando me hablan de una «cosa» a la cual yo por error me expuse, porque no tengo porque «saber» de eso, y mis consideraciones de opinión lamentablemente no son tenidas en cuenta.

Tal vez hay un vicio previo a sufrir violencia estética: no permitirnos expresar el límite deseado, en el espacio común que compartimos, vos/vosotros (plural y singular) con tu/su opinión y yo con la mía. Yo no tengo ganas de rendir cuentas por el «colectivo social» al que pueden pensar que pertenezco, principalmente porque respondo en la referencia que tengo a la bandera del Estado del que formo parte, y por mi gran virtud cívica no opongo mi opinión a la de «otros».

Si se puede pensar/prestar atención a dos cosas al mismo tiempo, o tener «atención múltiple y latente», como no va a tener por lo menos dos sentidos una opinión privada. Es que no existe «el mundo mágico de la opinión ideal, y con un solo sentido». Tal vez lo relacional y comunicativo de la persona «no es una construcción». Una construcción sigue un rumbo. En cambio lo relacional y comunicativo puede orientarse por fenómenos que no respondan a mi o tu, o nuestra opinión y cuyos sentidos (los de lo relacional y comunicativo) sean los que condicionen que grado de «certeza» yo estaré apto para manejar ante «el fenómeno» objeto de opinión.

Tal vez existe el prejuicio de que las fuentes de información están agotadas. Pero gracias a Internet y al hipertexto podríamos vigilar la veracidad en la opinión desde muchas ópticas distintas y decirnos cual es nuestra propia opinión, «en una época que quiere abrirse de nuevo a las fuentes agotadas del arte mediante la reflexión» (F. W. J. Schelling. Lecciones sobre el método de los estudios académico).

Tal vez el «prohibido prohibir, el cambio social, y la inclusión social» son posibles si se apuesta por el facilitar los canales de «estudio», para la «formación permanente» y su consiguiente «facilitación de creación de trabajo».

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