Populismo y Democracia: un debate actual sobre un tema sin tiempo

En los últimos tiempos es muy frecuente escuchar ò leer acerca del significado de la palabra populismo, si es de izquierda ò de derecha, si es bueno ò es malo, en fin hay diferentes visiones acerca del significado y las consecuencias del populismo, es bueno reflexionar y no estigmatizarlo, me permitiré desarrollar algunos conceptos y tratar de ponerlo en un justo término.

Algunos analistas e  incluso muchos líderes políticos lo demonizan, para bien ò para mal el populismo existe y muchas democracias conviven con él.

El populismo se ejerce en democracia porque los gobiernos populistas llegan al poder a través de elecciones libres y democráticas.

Cuando nos referimos al término populismo inmediatamente tratamos de ejemplificar al mismo con fuertes liderazgos políticos, en términos del politólogo ya fallecido Guillermo O’ Donnell y como representativo de una democracia delegativa, es decir un líder carismático que ejerce el poder discrecionalmente y que se erige en soberano de ese pueblo que lo legitimó y que se arroga el derecho de representarlo sin más,  y cuando digo sin más quiero decir incluso hasta pasando por encima de las instituciones y en muchos casos hasta por encima de la ley, porque para el líder populista el mandato que le confirió el pueblo está por encima de la institucionalidad y hasta de la ley.

Para el filósofo e historiador  Ernesto Laclau también ya fallecido, el populismo es una forma de democracia, no degradada como muchos creen, sino una forma de construcción política capaz de articular demandas dispersas, demandas que en muchos casos no contempla la democracia liberal.

La participación en la arena política del pueblo ò las llamadas masas populares necesitan de un líder que las represente y canalice sus demandas, claramente el peronismo con Perón como su líder da cuenta de un rasgo ciertamente populista.

Las circunstancias, los contextos, las demandas no satisfechas, etc. son llamados a la necesidad de este tipo de líderes y de gobiernos.

Las crisis de representación política son disparadores de populismo.

La otra pregunta que está en boca de muchos es si el populismo tiene ideología, y la respuesta es no, normalmente se asocia a los populismos como de ideología progresista ò de izquierda, sin embargo en la actualidad existen populismos de derecha, aquellos que privilegian con sus políticas a los sectores más acaudalados de la sociedad en detrimento de los más vulnerables, pero sin embargo alimentan a los más pobres con políticas asistencialistas pero que definitivamente no combaten la pobreza estructural, ni las demandas de esa masa desprotegida.

En síntesis los populismos tanto de izquierda como de derecha podrán paliar las dificultades y los problemas coyunturales, atacan el corto plazo, pero definitivamente no resuelven el fondo de los problemas.

Y aquellas palabras de Alfonsín acerca de que con la democracia se come, se educa, se cura y otras tantas bondades está demostrado que no alcanza, la democracia es una herramienta indispensable, necesaria, valedera pero insuficiente para resolver los problemas estructurales que aún están pendientes en nuestras sociedades.

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