Progresistas sin progreso: el turno de Stolbizer

El domingo 25 de octubre, la centroizquierda ha realizado una muy mala elección. Buscando llegar a la Casa Rosada, Margarita Stolbizer obtuvo el 2,53% de los votos afirmativos, y la coalición Progresistas logró renovar sólo dos de las diez bancas que ponía en juego en la Cámara de Diputados. Más aún, su bloque en el Senado estará compuesto sólo por dos legisladores.

Observando los resultados obtenidos por el mismo espacio en los comicios generales previos, podemos preguntarnos si el apoyo ciudadano dado anteriormente a Hermes Binner fue genuino o si ahora se tomó como base la idea del “voto útil”. De a poco, la segunda opción va tomando fuerza.

Stolbizer debió hacer frente a los gobiernos nacional, provincial y porteño, que se valieron de esa especie de limbo jurídico donde la campaña es realizada con excusa de la gestión. Asimismo, ha jugado en su contra que los comicios estuviesen signados no tanto por la polarización partidaria sino por un fuerte choque de ideas que supo enfervorizar a la mayor parte de los votantes, algo contrario al punto medio buscado por la líder del GEN.

Sin embargo, el declive de la centroizquierda también registró causas internas. En 2013, al poco tiempo de ser electos diputados, Víctor De Gennaro y Claudio Lozano abandonaron el Frente Amplio Progresista (FAP), conformando luego un Frente Popular que, incluso siendo incapaz de superar las últimas PASO, obtuvo 106.324 preferencias, más del 13% del total alcanzado por la alianza de los partidos Socialista, GEN y Libres del Sur.

La creación de UNEN implicó el surgimiento de una alternativa para quienes discrepan con el kirchnerismo, pero no ven en Macri una opción convincente. De hecho, así lo demuestra la performance de Martín Lousteau en las recientes elecciones en la Ciudad de Buenos Aires.

De todas formas, la amistad duró poco, ya que la UCR y la Coalición Cívica optaron por sellar un acuerdo con el PRO, el cual ha resultado beneficioso para todos sus signatarios. Por su parte, el FAP adoptó un nuevo nombre y quiso repetir la hazaña efectuada en los comicios de 2011 con Margarita Stolbizer como candidata a presidente.

Esta vez, la estrategia fue errónea, dado que no se previó el movimiento del ciudadano socialdemócrata hacia Cambiemos, aún cuando las encuestas señalan la buena imagen de Stolbizer. Tampoco hubo un corte de boleta favorable a las listas legislativas del progresismo, situación cuyo efecto más visible se notó en Santa Fe, ya que Binner no pudo alcanzar una banca senatorial.

Con vistas al balotaje, todo suma. Sin embargo, es difícil que Scioli y Macri dediquen mucha energía a disputarse el voto de una candidata que, el domingo pasado, quedó indiscutiblemente relegada.

Durante las jornadas venideras, socialistas y “margaritos” deberán aceptar los errores cometidos. Ahora, el objetivo será llegar en mejor forma a los comicios de 2017, cuando concluya el mandato de la propia diputada Stolbizer, así como el de Jaime Linares, senador bonaerense que, en su momento, ayudó a la fundación del GEN.

Las elecciones de medio término constituirán una buena oportunidad para que Progresistas adquiera nuevo impulso. Esperemos que la dirigente oriunda de Morón no deba tomar como suya la famosa frase pronunciada por Raúl Alfonsín: «Me quieren, pero no me votan».

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