Reírse de la discapacidad: el peor chiste de Randazzo

Aníbal Florencio Randazzo me parece uno de los actores más interesantes que tiene el kirchnerismo. Me resulta muy superior a Scioli tanto en carisma como en capacidad técnica. En cuanto a lo último supera en creces la gestión de la Provincia de Buenos Aires y el área de gobierno que gestiona es una de las más eficientes dentro del Gobierno Nacional.

Más allá de la simpatía que me pueda generar, el otro día en una reunión albergada por el espacio ultrakirchnerista Carta Abierta, Randazzo entre chiste y chiste pronunció una frase que hizo estallar al auditorio en risas y aplausos: “Yo decido ser candidato, porque en aquella circunstancia, Cristina estaba en estado convaleciente (…). Habíamos perdido la elección. Y empezaba a estar la idea latente de que Cristina no podía ser reelecta y el proyecto se quedaba manco

Entiendo que uno a veces quiera hacerse el gracioso y se sienta tentado a robar una risa de más a costa de alguien. El problema es que cuando repetimos determinados patrones de conducta socialmente establecidos contribuimos a perpetuar un problema que hoy afecta de manera concreta a una importante cantidad de la población argentina. Si bien los amputados representan sólo una porción del universo de personas con discapacidad, mofarse de uno alimenta valoraciones negativas que promueven la segregación.

No tengo intención de ser tremendista. Pero la incorporación laboral de las personas con discapacidad laboral es un gran desafío pendiente en nuestro país y representar que el problema de un proyecto es que se quede “manco” es ofensivo por doble vía. Ofensivo con un compañero suyo en lo particular y con el universo de “mancos” en general.

Creo que una de las claves para lograr una mayor integración de las personas con discapacidad en nuestra sociedad implica tener una mayor conciencia de las implicancias de determinadas palabras y del efecto que podemos tener al pronunciarlas. Si Randazzo no es capaz de controlar lo que sale de su boca, difícilmente sea capaz de controlar los asuntos de un país.

Las personas con discapacidad merecen respeto y no podemos darnos el lujo (?) de tener dirigentes que repliquen la imagen social de incapacidad que se asocia de manera discriminatoria a la discapacidad.

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