Tuculandia: los principios no se negocian

En el año 2015 un sin fin de elecciones  se sucedieron en el caos de un país que próximo a sus doscientos años no había podido ordenar su sistema para obtener, mantener y ejercer el poder (los argentinos somos un poco así pero no tanto, nos gusta la democracia pero nos excita el autoritarismo, sentamos en Roma al líder mundial de la paz pero en nuestra historia la violencia ocupa los capítulos más grandes en los libros, hablamos de democracia y de inclusión participativa pero el robo de boletas y la transparencia electoral son un capítulo que mejor ni tocar, nótese el fracaso del gobierno en la reforma política ), dice Santiago Kovadloff: “La Argentina es una sociedad donde la experiencia no logra transformarse en enseñanza.”

Como hechos políticos tuvimos verdaderas primicias, la más fuerte sin dudas es que un país bipartidista se sienta por primera vez a un Presidente con origen en un partido no convencional, y según los analistas políticos tradicionales de la república sin la estructura de poder territorial necesaria (análisis con el que me permito discrepar); la otra son las elecciones caóticas en Tucumán que cuentan con un sistema cargado de verdaderos y consistentes “Principios” (un principio es según la Real Academia Española:  “Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta”), me gustaría hacer una enumeración de nuestros rectores políticos principales que se rezan en forma de mandamientos:

Distorsionaremos la voluntad popular sobre todas las cosas: en la provincia nos pareció siempre buena la disputa Uruguaya entre el Partido Colorado y el Partido Blanco, donde operó una suerte de “virtud democrática del secreto”, porque ni ellos sabían muy bien a quienes votaban, y se sostuvo dentro de su bipartidismo los Lemas (si usted nació antes o durante la década de los noventa recordará de que se trata), sino en breve le cuento que  este sistema no legitima a la lista más votada como debiera ser en una sociedad acorde a nuestro tiempo, sino que termina por elegir el partido de gobierno y traslada el resultado de su contienda interna a que los ganadores ocupen cargos públicos de gobierno en un Estado, este virtuoso sistema se debía a la ley de Lemas que rigió hasta la reforma constitucional del 2006, en consecuencia decidimos cambiar este sistema y basados en el principio “et voluntatis in omnibus popularibus qui adulterant” permitimos que una vez más ganen las ideas, y fijamos un sistema de acoples que permitió más de un centenar de listas legislativas para un mismo candidato a Gobernador, eso es un triunfo ideológico para una sociedad que avala y defiende este principio, eso si no vaya a ser que se distingan, las boletas tienen que ser todas en blanco y negro.

Coparas los actos políticos: No importa si hay que trabajar, si los chicos tienen clases o si simplemente no tenes ganas de ir, los referentes morales del barrio te buscaran de tu casa para que no te olvides de dar el presente en estos momentos de verdadero patriotismo, y como vivimos en una provincia donde el sistema funciona, el puntero moral no te pagará más tu derecho a la Asignación Universal, más bien usará la tarjeta de debito que te retuvo y donara tus fondos al bien mayor “la Campaña Electoral”, porque tu falla axiológica es siempre reparada, aquí la ley pareja no es rigurosa.

Pagaras las fiestas: La economía provincial es compleja entonces Sr./Sra. Tenemos que priorizar en que vamos a gastar nuestras arcas, para esto eliminaremos gastos secundarios y ya no podremos pagar gastos menos importantes, a partir de ahora los asistentes sociales responsables de sacar a los pibes de la droga están despedidos, basta de planta superflua en el estado, eso nos permitirá ocuparnos de lo fundamental, pagar los miles de millones necesarios para el Festival de la Luna en el Hipódromo, orgulloso estaría San Martín de ver lo que espera para una Nación Constituida en Tucumán.

Compartirás la mercadería durante el almuerzo del Domingo Electoral: El Domingo es un día de tranquilidad, descanso y sin dudas solidaridad, ese es el espíritu que se exacerba en una jornada electoral, no faltan los “Robin´s Hood´s” esos que sacan de las arcas del más rico para darle al que menos tiene, ¿el costo?, un votito de cortesía. Diría Paul McCartney: “Amo escuchar un coro. Me gusta el trabajo en equipo. Me hace sentir optimista sobre la raza humana cuando los veo cooperar así.”

Los Principios en Tucumán son de una firmeza incuestionable, y dejando de lado el sarcasmo,  aquí reside la importancia de dar el debate de la manera más seria y responsable pero de mayor fondo posible, porque estas premisas que parecen incuestionables en nuestra provincia, son contrarias a los valores que una sociedad que aspire a vivir en democracia requiere, me niego a pensar como el oficialismo y la oposición provincial en su mayoría, inclusive con quienes integren el espacio que represento, porque si hay una convicción que tengo hoy es que la materia política y electoral de nuestro País y nuestra Provincia han podido trasladar sus pequeñeces, y educar con el ejemplo a una sociedad mal educada, a una sociedad que tiene sus convicciones torcidas respecto de los valores y las bases que en algún momento San Martin, Belgrano, Juan B. Alberdi, y tantos quisieron para nuestra Patria independiente, no hay un mejor momento para dar un paso adelante que ahora, rechazo que se reduzcan los números de acoples como reforma, eso es prolongar la enfermedad contentando a la clase política provincial y postergando una discusión que los tucumanos nos debemos desde el Agosto de 2015, donde las urnas ardieron en llamas y la voluntad manifestada recibió balas de goma por reclamar una discusión que hoy los legisladores se proponen a ocultar y postergar, y que tiene que ver con la necesidad de terminar con los festivales de campaña solventados por un estado que no quiere pagarle a quienes trabajan con adictos porque dicen no tener fondos, se trata de terminar con los bolsones y las prácticas clientelares que prostituyen los valores cívicos, se trata de una vez pensar como corresponde en Tucumán y dar la discusión no de una modificación electoral secundaría, sino debatir una Reforma Integral de Fondo que nos permita cortar con conveniencias para unos pocos, demos los debates que hagan de esta la Provincia la que todos queremos.

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