¿Unir a los colombianos es unir a los argentinos?

La noche del 2 de octubre de 2015, cuando el NO al Acuerdo de Paz se impuso en el Plebiscito; Colombia comenzó a transitar días de incertidumbre que parecían derrumbar el esfuerzo previo, iniciado en secreto, en febrero del 2012 y continuando de manera pública desde octubre de ese año en Oslo. Pero los firmantes reaccionaron de inmediato, convocando a los representantes del NO para escuchar sus críticas e introducir los aportes que llevaron a enriquecer el proceso.

Así el Gobierno de Santos y las FARC aceptaron ideas sobre participación política, enfoque de género, libertad de cultos, entre otros asuntos. Un mejor Acuerdo Final se firmó el 13 de noviembre en La Habana.

Desde el 2 de febrero último, cuando dio inicio la 16° Cumbre de Premios Nobel de Paz que sesionó en Bogotá, de la que participé como Invitada Especial, las FARC comenzaron el proceso de “dejación” de armamento.

Construir la Paz cotidiana sera un proceso que, se estima, llevará 10 años. Paz en los hogares, Paz en la comunidad, Paz en el campo y las ciudades, Paz en los confines de la vida de Colombia es un inmenso desafío que el Estado, los Partidos Políticos, la Sociedad Civil y la Iglesia colombiana han iniciado.

¿Unir a los colombianos ayuda a unir a los argentinos? ¿Unir a los argentinos aporta a la Paz en Colombia? Preguntas que me hice esos días y me reitero hoy. Estoy segura de algo: tender las manos para fortalecer la Paz en cada rincón del mundo, hacerlo como objetivo político y como herramienta de construcción de la Democracia y la República, aporta a generar condiciones para una Sociedad donde vivir en Paz.

Esta idea nos ha llevado a crear en Unión por la Libertad – UPL, el primer espacio de Cultura de Paz en un Partido Político de las Américas. Si Colombia necesita Paz en todos los ámbitos de acción, entonces los Partidos Políticos tienen una responsabilidad en esa tarea y nosotros también.

Si unimos argentinos, ayudamos a desarrollar relaciones pacíficas en el Continente evitando disputas estériles, alejados de la política agonal de confrontación permanente. La Paz que logre Colombia llegará hasta nosotros como ratificación de un sendero. Su fracaso será un poco nuestro. Así lo entendieron los 27 Premios Nobel que dieron su presente en Bogotá, dispuestos a llevar la buena nueva a todos los rincones de la tierra, cabalgando un pensamiento del Presidente Santos: “Para desarmar el mundo, hay que desarmar primero nuestro interior”.

¿Unir a los colombianos es unir a los argentinos?
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